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International Association of Parliamentarians for Peace

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R. Gamboa: La religión como instrumento de paz y no de conflicto

 
Discurso a los Congresistas e Invitados al Lanzamiento del Proyecto de Ley
por el Cual se Decreta el 21 de septiembre como
Día Nacional por la Paz, el Perdón y la Acción de Gracias
Bogotá, Colombia


“Sean discípulos de Aarón: amen la paz y búsquenla, amen a todas las personas y acérquenlas a la Torá.” (Pirkei Avot 1:12).

(Presentación personal informal)

Los colombianos hemos recibido una educación; la gran contradicción es que hemos crecido en medio de una cultura de intolerancia religiosa. Durante décadas creímos que sólo unos cuantos poseíamos la Verdad y que todos los demás estaban condenados. Con este imaginario colectivo hemos sido testigos, víctimas y muchas veces victimarios … en Colombia hemos vivido hasta hoy una situación de discriminación religiosa en las escuelas, en nuestras congregaciones y familias. Nadie habla de esto porque sencillamente hay miedo, hay temor a represalias si se denuncia, existe el miedo a ser perseguidos si nos atrevemos a hablarlo y reflexionarlo … pero es necesario hacerlo. Yo hablo abiertamente de esto porque he sufrido durante muchos años el azote de la persecución religiosa en todos los niveles y desde todos los frentes.

Estoy convencido de que las religiones en Colombia deben predicar la paz y trabajar por ella, promover y dar ejemplo de amor verdadero a todas las personas sin discriminación alguna y acercarlos a Dios, respetando la experiencia religiosa de cada quien.

Ya no podemos seguir convocando a nuestros compatriotas a ningún tipo de “guerra santa”, ni tampoco permitir más pánicos apocalípticos o falsos mesianismos que agredan o descalifiquen a las personas en nombre de Dios o de nuestros respectivos credos y rígidas doctrinas, negándole así al otro, incluso, el derecho a la existencia; términos como “hijos del diablo”,  “anticristos”, “herejes”, “apóstatas”, “idólatras” y similares, tienen que desaparecer para siempre de nuestros labios, ya que este lenguaje no promueve para nada la paz sino que legitima el terrorismo religioso. Ese lenguaje inquisidor y fundamentalista debe terminar aquí y ahora! Ya no más señalamientos! Ya no más acusaciones condenatorias! Ya no más excomuniones!

A los Cristianos

Personas de diversas confesiones le temen al término de ecumenismo porque piensan que se trata de una estrategia imperialista y de unificación abusiva, y por eso no dialogan con los demás… hermanos, no se trata de pensar o rezar igual que el otro, ni tampoco de abrazar la misma doctrina que el otro profesa. Se trata de unir la fuerza de nuestras plegarias como una plegaria universal, y que esa oración se vea reflejada en acciones concretas para la paz.

Cristianos: si ustedes no se unen y siguen predicando cada quien un Evangelio distinto, nadie más les va a creer; por eso les propongo que ya no hablemos entonces de ecumenismo, les propongo hablar de cooperación inter-eclesial, que todas las iglesias cristianas, siendo diversas en ministerios y carismas y respetando ese principio, se mantengan unidas en la fe mediante el vínculo de la paz. Pero para lograr eso los cristianos necesitan de la ayuda de todas las demás religiones. Que vamos bien en diálogo interreligioso? Pues los desafío a subir un escalón más: les propongo que impulsemos organizaciones, eventos y proyectos de cooperación interreligiosa, para que juntos en la diversidad trabajemos por la paz.

Las Religiones ante las Familias Colombianas

Hoy día es un hecho que las familias colombianas son multiconfesionales, familias que se han convertido en focos de discriminación por las diferencias de credo entre sus miembros; por eso propongo que meditemos entre todos cómo ayudar a las familias colombianas a vivir unidas en la diversidad, ya que todos somos una familia bajo Dios.

Religiones y Educación

No se puede seguir estableciendo políticas educativas dejando de lado la religión, como si ésta nada tuviera que ver con la cultura y la vida familiar. Sabemos que hay una conclusión de investigación de una universidad que sugiere al gobierno nacional eliminar definitivamente la Educación Religiosa de todas las escuelas y colegios.

Señores, no se dejen engañar más! La religión no es ningún “opio del pueblo” como equivocadamente se enseñó y se sigue enseñando. Ahí tenemos el fracaso de Rusia, de Cuba, de China y de varios países de Europa Oriental… es inútil educar a una persona o a una sociedad en el materialismo, ya que el ser humano es religioso por naturaleza. Si ustedes extirpan a la religión de las familias y de todas las políticas legislativas, si ustedes destierran a Dios de los colegios, de las universidades, de las empresas, estarán fabricando zombies pero no gestores de paz, y ya lo estamos viviendo!

Una persona sin Dios es una persona sin moral, y estamos pagando caramente las consecuencias de una reforma educativa en la que se expulsó a Dios de los colegios y de las universidades. Se creyó que se pedía una educación religiosa confesional, cuando varios de nosotros ofrecimos durante años al gobierno nuestra experiencia y asesoría para establecer una Educación Interreligiosa Escolar para la Paz basada en el principio de fraternidad en la diversidad que respeta y defiende a todos los credos, y una reforma curricular de Ética teniendo como fundamento la educación del carácter. Nuevamente quiero que todos reconsideremos esta propuesta y la hagamos realidad.

No expulsemos a Dios… por el contrario: traigámoslo de regreso!

He propuesto a la Federación Interreligiosa e Internacional para la Paz Mundial que junto con otras federaciones y confesiones religiosas hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para establecer en Colombia el Seminario Teológico Interreligioso; para ofrecer Licenciaturas, Maestrías y Doctorados en Teología, así los ministros religiosos y profesores de todas las confesiones se puedan formar profesionalmente en un clima de hermandad; para que los líderes religiosos se puedan capacitar como Capellanes Interdenominacionales para la Paz que trabajen en todas las instituciones públicas y privadas, y así trabajemos todos juntos unidos en la diversidad.

Exhortación Final

Requerimos la ayuda de nuestros congresistas para alcanzar estas metas, pero hay que cuidar que este altar de la democracia sea un espacio de paz: necesitamos un Congreso de la República que encarne el corazón paternal de Dios. Que nunca más ningún colombiano levante sus manos contra otro colombiano. Tenemos la obligación de desarmar nuestros corazones y de mantenernos desarmados.

Finalmente convoco a todos los jóvenes para que trabajemos unidos por una Colombia en paz, y no permitamos más que nuestras religiones sean instrumentos de conflicto. Parafraseando a Juanes, “el futuro está en nuestras manos, muchachos, así que vamos a cambiarlo para bien!”

Quiero en nombre de mis compañeros Embajadores para la Paz y de mis hermanos líderes de las diversas religiones aquí presentes, agradecer al Honorable Senador Charles Schultz Navarro, con su amable y atenta gestión se ha hecho posible este importante acontecimiento para la historia de Colombia.

Durante mis estudios en Corea, Dios puso en mi corazón presentar todas estas propuestas que les he compartido para trabajar por la paz y la grandeza de nuestra Patria; Senador, gracias por liderar esta iniciativa, y la queremos ver hecha realidad como Ley de la República, pues como dijo hace poco el teólogo Hans Küng, “sólo habrá paz en el mundo cuando haya paz entre las religiones”.

Muchas gracias.